domingo, 22 de junio de 2008

¿Qué no arreglará la paella de mi madre?




No me canso de decirlo: ¿Qué no arreglará la paella de mi madre? Esta vez en Buenaventura, Colombia. Tenían que habernos visto, caracoles… Me fascina cómo nos las apañamos mi madre y yo para exprimir cada minuto del fin de semana; y eso que esta vez nos pusimos en ruta el sábado porque el viernes, como reza la entrada anterior, estuve caracoleando en la tetería “Pachamama”, en Ciudad Real.

A pesar de contar con un día menos para el viaje, Amelia y yo decidimos cruzar el charco. Si mal no recuerdo, barajamos esta opción hace tiempo pero no pudimos hacerlo porque nos sacudió la crisis y, si a esto le sumamos que mi amiga Sonia acaba de regresar de Chile y con ella también ha vuelto el recuerdo de que Latinoamérica me late intensamente, todo apuntaba a que este finde sobrevolaríamos el Atlántico una vez más.

Así pues, sin más ni más, a las ocho de la mañana, Saudade, Banksy, Amelia y yo despegamos desde el aeropuerto de Socuéllamos rumbo a Buenaventura, Colombia. Creo que nunca les he hablado de mi viejo amigo Banksy; en cualquier caso, igual le conocen: se trata del misterioso grafitero al que acaban de borrar su última obra en un muro de Londres. También es conocido por haber dejado parte de su obra en Belén, así como por reunir a los grafiteros del mundo para pintar un túnel en la capital británica. Resumiendo: Banksy es un grande y, además, es un viejo amigo del Liceo.
Aquí les va una de wikipedia y, como no me aclaro con blogger y no sé cómo carajo colocar una imagen en este punto de la entrada linkeo dos grafitis, a mi juicio, bastante representativos de su obra: grafiti uno (en Belén), grafiti dos.
Ah, y éste es más famosillo...ahora mismo no recuerdo en qué película aparece.

El caso es que llevaba mucho tiempo sin hablar con Banksy y lo llamé para proponerle hacer algo juntos en “Acá apela”, al estilo de Muchachito Bombo Infierno y el grafitero que le acompaña en sus conciertos. No obstante, por motivos que no vienen al caso, mi amigo perdió el tren y llegó a Ciudad Real cuando el festival ya había acabado. Pero llegó a Ciudad Real y, ya que estaba allí, no quiso dejar pasar la oportunidad de degustar esa paella de la que yo presumía en nuestros almuerzos entre clase y clase. Por eso se vino con nosotros a Colombia.

Elegimos Buenaventura porque a mi madre le habían comentado que ahí disfrutaríamos de la mejor temperatura y del Pacífico, claro. Además, Saudade dijo que al tratarse de una zona poblada por colombianos descendientes de africanos evitaríamos tener algún tipo de conflicto con las FARC o con el gobierno del país. No hay mal que por bien no venga, decía Saudade explicándonos que esa población ha sufrido el racismo del resto de colombianos por los siglos de los siglos y, además, ha sido condenada al olvido y a la negación de cualquier garantía social (sanidad, educación)… Eso decía Saudade, aunque más tarde supimos que se equivocaba. Seguramente le traicionó la empatía para con los afro colombianos por lo que de discriminatorio tiñe sus vidas.

Llegamos al puerto y Saudade se puso con la guitarra; Banksy, con sus grafitis; mi madre, con la paella y yo, con mis prácticas de feng shui. Como viene siendo habitual, la gente empezó a acercarse incitada por los aromas que desprendía nuestra vieja paellera y fue el mismo Saudade el que nos alertó de que algo extraño sucedía. Aquella gente que comía arroz y bailaba alegremente escondía en su rostro algo más que el dolor del racismo, que no es poco. Había algo más, algo así como miedo; pero no sólo miedo a los posibles ataques de esa otra raza con la que comparten ciudadanía que, insisto, no es poco.

Saudade sabe mucho de este sentimiento y de vuelta a Socuéllamos puso todo su empeño en intentar descifrar la mirada de nuestros comensales pero, ni modo, no llegamos a ninguna explicación consistente. Jo. Ayer lo llamé para preguntarle si había averiguado algo sobre el tema y le conté que mi madre y yo no podemos borrar esa mirada de “algo más que racismo” y hemos hecho algunas averiguaciones:

Parece ser que el suelo que pisan estos descendientes de africanos es realmente valioso y es que en Buenaventura se encuentra la terminal marítima más importante del país. Apetitoso, ¿verdad? Se trata, ni más ni menos, de un gran punto estratégico y, claro, tanto uribes como farcs quieren controlar la situación. Saudade corroboró nuestras averiguaciones. Dice que los afro colombianos sufren una extorsión constante y brutal; dice que, además de la discriminación de raza, esta gente cuenta con el añadido de verse en medio –en medio, no al margen- de la encrucijada entre un gobierno corrupto y un colectivo popular cargado de saludables ideas sociales llevadas a la práctica de manera muy poco lícita e incongruente.

Ais, caracoles, disculpen esta crónica que no es una crónica. Amelia y yo ya nos hemos regañado y prometemos no volver a viajar sin informarnos antes de la situación del lugar de destino. Para desfacer este entuerto ruego a los lectores más versados en este conflicto que hagan su aportación a la causa con un comentario. Se me ocurren un portugués o un apático agnóstico, por ejemplo. Yo, por mi parte, sigo investigando... Miren lo que encuentro:


Hoy debo registrar con un dolor profundo en el alma la situación tan aguda que esta viviendo la gente en el Pacifico, gente empobrecida desde siempre, sumida en el abandono y la miseria por parte del estado central, en una sociedad clasista y racista. Hoy mi pueblo ha sido victima de una masacre sin precedente, pero que obedece a la estrategia y lógica criminal y de exterminio que desde décadas se viene aplicando a toda una población indefensa. El martes 19 de abril con el engaño de jugar un partido de fútbol sacaron ante los ojos incautos e inocentes de la comunidad a 25 jóvenes entre los 14 y 25 años de edad, les ofrecieron un uniforme de fútbol, guayos y 200 mil pesos en efectivo para el equipo que ganara el partido, con una oferta como esta el grupo de jóvenes se animó y se fueron con el "paisa" que les ofrecía tan llamativa oportunidad, los llevaron vía aeropuerto y los torturaron; les maltrataron en sus cuerpos, sacándoles los ojos, las lengua, cortaron sus penes, sacaron sus dientes y por ultimo los desfiguraron echándoles ácido en sus cuerpos. Todos jóvenes afros, de sectores muy pobres.

1 comentario:

Agnóstico Apático dijo...

Pues más o menos sabes lo que yo. Sé también, y ansío ir algún día para comprobarlo, que la Naturaleza que abraza Buenaventura es impactante.

Efectivamente narcoguerrilleros, paracos, militares y narco-narcos asolan aquela reprimida zona especialmente por sus valiosos recursos. No hay saneamiento público como se podría esperar de una ciudad de alrededor de medio millón de habitantes.

Si alguien se anima a ver unas imágenes de aquel paraíso terrenal hace poco preparé (perdonad el autobombo) un vídeo para una charla de los vladimires... Aquí se puede ver.

Besos.

PD: Por cierto tienes que arrastrar la imagen hasta el punto donde la quieras ubicar.