lunes, 7 de julio de 2008

¿Qué no arreglará la paella de mi madre?


Socuéllamos está de gala, caracoles. Hace cincuenta años que el alcalde de turno de mi pueblo nombró alcalde honorífico (o algo así) al Santísimo Cristo de la Vega y ahora todos los socuellaminos lo estamos celebrando. Digo todos los socuellaminos porque, directa o indirectamente, hasta el más ateo se ha visto salpicado por esta festividad. Como muestra un botón:

Cuando apagué el cigarro para introducirme en el coche que me llevaría desde la estación de ferrocarriles de Socuéllamos al aeropuerto, nada indicaba que se presentaría un cambio de planes: mi madre y yo cogeríamos un vuelo directo a la casa de Ingrid Betancourt y comeríamos paella en el jardín de su casa (Juanair, nuestro piloto particular, está con la varicela estos días). Sin embargo, una vez más el destino cambió más planes. Hay que joderse, a veces sólo hace falta un mondadientes para que todo cambie.

Mientras yo ponía al día de las últimas novedades de mi vida mi hermana, ella conducía con cierta inercia ya que podría hacer el camino al aeropuerto de Socuéllamos con los ojos cerrados. Pero ahí estaban ellos, los cuatro beatos de turno.

La celebración del aniversario del nombramiento del Santísimo Cristo de la Vega consiste en un tour por todas y cada una de las iglesias de mi pueblo con la imagen del susodicho santo a cuestas. Para darle más rimbombancia al asunto, además, se ha tenido a bien pintar las calles con imágenes religioso-festivas con el consecuente vallado de las mismas. De esta manera a todos los socuellaminos con vehículo se les ha invitado a participar en esta fiesta impidiéndoles transitar por el pueblo con normalidad.

Doy fe de que mi hermana no ha sido la única afectada, perdón, invitada. Nosotras tuvimos que cambiar nuestra ruta habitual en tres puntos para poder llegar al aeropuerto cuando el avión ya había partido pero se dice que hay gente que no ha podido entrar en su casa durante 24 horas seguidas. ¡Qué gran idea la de las festividades! Cuánta fraternidad, cuánta unión bajo un mismo motivo; es poco menos que conmovedor. Todos reaccionando de la misma manera cuando teníamos que dar rodeos y más rodeos para poder llegar a destino: ¡Viva el Santísimo Cristo de la Vega!

Una vez en el aeropuerto, mi madre me comunicó que, aunque hubiésemos llegado a tiempo no hubiésemos cogido ese vuelo ya que Ingrid Betancourt le había mandado un sms pidiendo que aplazásemos la comida para el fin de semana que viene porque no se encontraba del todo bien, tenía que procesar demasiada información antes de volver al mundo.

Como no hay mal que por bien no venga y ya teníamos todos los ingredientes comprados decidimos unirnos a la festividad del Santísimo Cristo de la Vega y hacer la paella en un sitio cualquiera en Socuéllamos. Dadas las altas temperaturas que asolan estas tierras manchegas, nos decantamos por la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, muy fresquita ella.

Y en ésas estuvimos, caracoles: comiendo y cantando entre altares y pilas bautismales hasta las tantas. Desafortunadamente, hubo muchos menos comensales que en otras ocasiones; eso sí, cuando Saudade estaba con su clásico “Imagine” versión flamenca llegaron ellos, los beatos, y se unieron a la fiesta. Al principio se mostraron reticentes, me atrevería a decir que incluso quisieron echarnos del edificio, pero mi madre y su don de la palabra desfacieron el entuerto enseguida.

Y es que no hay nada mejor que el hecho de que la tortilla dé la vuelta por sí misma.

Amelia se acercó y les devolvió unas cuantas citas bíblicas:

- La paz sea con ustedes, socuellaminos. Buscábamos un lugar agradable para santificar la fiesta de la paella y decidimos entrar en esta iglesia y vosotros, ¿paseando esa escultura? Pues acercaos a la paellera y comed todos de ella, que nos ha sobrado mucha.

1 comentario:

marian dijo...

http://www.partyquijote.com/tallervideo

he encontrado un enlace de un taller que se va a hacer en Albacete sobre vídeo del movimiento de cine "film & run" yo estoy pensando en participar. Qué dices?

Échale un vistazo, caracola