lunes, 3 de noviembre de 2008

Bienvenido sea




¿Y ahora qué? Hoy es lunes y Otto detesta la paella (nadie dijo que Otto fuese perfecto). Aunque esta crisis se queda en casa, caracoles, no les voy a ocultar que he estado a puntito de suprimir Un mundo mejor para los caracoles y también creo conveniente advertirles que algo me dice que ese avión que ahora debe estar despegando de Madrid rumbo a Hannover (ese avión en el que tampoco me he subido) ha marcado un antes y un después en mi vida.

Así que: ¡bienvenido, “un después en mi vida”! Eso sí, Un mundo mejor para los caracoles se queda como está. Pobrecico el blog, debe estar harto de mis amenazas cada vez que una crisis aparece por la puerta.

Como estos días mi frase más repetida en Barntrup ha sido “Mein Kopf ist im Spaniam” (Mi cabeza está en España), hoy les voy a hablar un poco de este lado. Empezaré diciendo que no llevo demasiado bien que las mañanitas de niebla no sean tardes de paseo y que a las cinco de la tarde tenga que encender el flexo. Pero, bueno, una no vino a Alemania sólo a desfilologizarse también vino a liberarse de la frasecita de tanto psiquiatra desalmado: tienes una personalidad depresiva, los cambios de estación y el frío no te hacen ningún bien. Y, hasta la fecha, me doy por liberada, aunque no por ello voy a ocultar mi descontento para con las condiciones climatológicas que corren por estas tierras.

No me diagnostico ningún síntoma depresivo, caracoles. Es más, estoy más a gusto que un arbusto, como le digo a mi amiga Sonia. Pero, chica, como te digo una cosa te digo la otra, no me quedo a vivir aquí ni de coña. Y es que, al mismo tiempo que es asombroso comprobar lo feliz y rápidamente que este país recompuso sus calles después de que tanto malo anduviese por aquí y arrasase con (literalmente) todo, al mismo tiempo que todo eso, da no sé qué pasear por aquí. Todas las casitas son monísimas, los ríos están limpios y los obreros usan casco (pero no regalan piropos a las damas). No sé, esto parece el barrio de los Pin y Pon.

Aunque un águila diga “cruza, hombre, que yo no voy a pasar”, si el semáforo está en rojo, el paso de cebra no lo cruza ni el Tato. Fuera zapatos, zapatillas, botas o botines dentro del hogar y nada del cigarro de después (en las casas no se fuma). Indigentes que parecen estar colocados en la calle para que los demás completen las exigencias de su religión practicando la caridad… Y luego está lo del excesivo uso de las palabras “por favor” y “gracias” con el que, a mi juicio, no se consigue una mayor corrección en el trato sino que más bien se neutraliza el significado de dos palabras que no nos convendría viciar. ¡Menos “por favor” y más sonrisas, leñe!

Todo bien conmigo, con Rebeca, con mi hada y con mi tilín pero, qué quieren que les diga, la gente por aquí está medio “apollardá”. Y pienso en la simultaneidad. Estoy bien aquí pero podría estar mejor en otro sitio.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

ay, que gracia que me ha hecho esta entrada!!

me sé de muchos apollardaos que andan tb por tierras manchegas...


jajajaj


laurita

Sonia dijo...

Qué quieres que te diga cuando me vienes a ver... No utilizo el resto de canción pero esta parte es la que pienso cuando leo "simultaneidad".

Por cierto, estoy formateando mi ordenador. Uso el present continuous para esta acción porque sigo siendo Sonia. Quiero ser Sonia.

Ahora mismo me voy a acostar. De repente estoy muy cansada. La búsqueda cansa, en general.

Sumo una deuda pendiente a nuestra amistad: Bogotá?

Ni butifarra.

Mi ordenador no lee la tarjeta de la cámara. Fotos luego. He estado a punto de ponerme a jugar al corro de la patata alrededor del banco homenaje a la mujer manchega, con ella, la mujer, su hija, un mundo mejor para los caracoles y yo.

Buenas noches, homo viator.

inma lozano dijo...

Cuántas veces no me habré repetío yo eso de "no, si estoy bien aquí...", pero me empeño en forzarme a seguir zascandileando por los mundos, y todavía no sé por qué lo hago, pero lo hago.

porque añorar ("recordar con pena la ausencia"; DRAE),parece mi sino, y esperar, esperar un mundo mejor pa los caracoles...

inma lozano

nata dijo...

Tienes razón, laurita, apollardaos hay en todos laos :)

La búsqueda cansa pero, chia, qué paz. Ais, mi ordenador hace cosas raras... creo que yo también tengo que formatear. A ver si Otto y Víctor quieren pasarse por aquí a merendar un día de estos...

Inma!!! Dónde pararás, loqueja...

Recordar la ausencia con pena, uf.

Uf