lunes, 1 de diciembre de 2008

He venido a hablar de mi libro

Los viernes también tienen encanto para mi madre, caracoles. Todas las mañanas va al curso de acordeón que organiza la Asociación de Amigos de la Bandurria de Socuéllamos (AABS) y, según dice, lo pasa en grande. Además, todos los alumnos lo han cogido con ganas y algunos fines de semana hacen bolos por el territorio manchego y todo. Por eso no ha habido paella esta semana, porque mi madre tenía concierto en La villa de don Fadrique (Toledo) el sábado y el domingo, en Las Mesas (Cuenca). También por eso yo me fui a Dortmund, como les adelanté en la entrada anterior.

Y me da no sé qué dejar que pase el lunes sin caracolear y como aún no les he contado que creo que me estoy volviendo punky, aprovecho este lunes sin paella para contarles que me he colado en Mi Ciudad Real.

Todavía no he hablado de mi madre ni de mis crisis por allí (todo se andará...); no obstante, si pasan por aquí y se quedan con ganas de más, pueden dejarse caer por ¿Me estaré volviendo punky? Y también pueden echarle un vistazo a Mi Ciudad Real, que es cosa fina. Como les digo, no se encontrarán ahí a la Nata caracol en estado puro pero algo de eso hay porque somos caracoles con cimientos y tejado incluidos, como decíamos ayer, y porque, si no he dejado de ser la que fui, mucho menos voy a dejar de ser lo que soy.

Buenos días, caracoles.

6 comentarios:

Spanish dijo...

buenas noches buenas noches
yo también toco el acordeón, tengo una parrot de 36, lo mismo me puedo juntar con tu madre y tocar los pajaritos!!
besos

Spanish dijo...

buenas noches buenas noches
yo también toco el acordeón, tengo una parrot de 36, lo mismo me puedo juntar con tu madre y tocar los pajaritos!!
besos

Spanish dijo...

pos es que lo he mandao dos veces??? ay ay ay

Spanish dijo...

pos es que lo he mandao dos veces??? ay ay ay

Spanish dijo...

pos es que lo he mandao dos veces??? ay ay ay

nata dijo...

Pero bueno, nena, qué clase de blogs te traes entre manos.

Pues no es mala idea: te pongo en contacto con mi madre en un santiamén y os marcáis unos pajaritos, sí.