jueves, 29 de mayo de 2008

Jo

¿Ustedes exigen en razón de lo que dan o dan en razón de lo que les dan? La primera conclusión a la que llego yo es que el individuo tiende a exigir y a dar indistintamente. Supongo que los manuales de las divinidades aconsejan que el sujeto dé en función de las necesidades atisbadas en el objeto al que le va a ser dado algo y reciba en función de las necesidades que ese objeto debe atisbar en él en tanto que sujeto. Éste sería el ideal más puro, el equilibrio llevado a su máxima expresión y ésta sería la única conclusión a la que yo llego.

Para los humanos y, ni que decir tiene, para los caracoles, el tema es mucho más peliagudo. Por dios, qué damos, qué pedimos, qué queremos, qué me aconsejan para cenar. Qué qué. ¿Se avecina una disertación sobre la duda? No, pueden estar tranquilos, todo lo que deben saber sobre este tema lo encontrarán en las revistas de autoayuda.

No quiero hablar de la duda pero tampoco sé muy bien adónde quiero llegar con este comentario. Supongo que mi equilibrio mental necesita manifestar su más profundo “jo” ante el dar, el recibir y, claro, el esperar para seguir siendo tal cosa: equilibrio mental. Y es que no alcanzo a entender qué quiero que me dé quién y, peor aún, no entiendo si, como individuo cualquiera que soy, merezco que algo me sea dado por quién. Uy, vaya lío. ¿Cómo voy a entenderlo si apenas puedo formularlo?

Pues eso, caracoles, que estas cosas de las relaciones humanas son la mar de complicadas. Cuántas veces por una decepción nos encontramos con tres sorpresas y cuántas veces, viceversa, ¿verdad? Y hay que ver lo complicado que es otras veces tener que dar (porque nos sale de dentro) sin esperar nada a cambio. Y hay que ver lo bien que suena esta enmienda casi religiosa, la del dar sin esperar, y, sin embargo, en el día a día -en el tú conmigo- la tal enmienda viene siendo humanamente inviable. Una vez más, de esto sabe mucho más Dios y servidora se ve limitada a manifestar un profundo y sincero “jo” que abarca todas estas cuestiones relacionadas con el dar, el recibir y, claro, el esperar bajo una rotunda sentencia “El mundo adolece de un grave problema de comunicación” en la que caben muchas más cosas aún. Jo.

1 comentario:

Agnóstico Apático dijo...

interesante propuesta para al reflexión y el debate. Marx decía aquello de "De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad". Se refería al Estado pero puede que sirva para las relaciones humanas. Saludos.